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La rodilla (I): ¿por qué les duele a veces a los ciclistas?

4 enero, 2022
La Rodilla
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    La rodilla

    La práctica del ciclismo es muy beneficiosa para el organismo, a todos los niveles, y especialmente a nivel articular. No tiene los riesgos de otros deportes colectivos como fútbol, baloncesto, rugby o similares, traducidos en cargas, apoyos, saltos, impactos, agresiones… Es muy difícil no lesionarse jugando al fútbol. En el ciclismo, hay que tener cuidado con las caídas. Apenas se conocen lesiones por pedalear. Hay alguna excepción: la rodilla.

    Para empezar, la bicicleta y las articulaciones, especialmente las que afectan a la rodilla, son compatibles y recomendables. Cuando tenemos molestias en las articulaciones, concretamente en la rodilla, es harto aconsejable coger la bici y pedalear con una cadencia y un desarrollo muy ligeros como método para la rehabilitación. Pedalear es un ejercicio libre de impactos, muy limpio en su ejecución, y nada dañino para elementos articulares tales como meniscos, cartílagos o ligamentos.

    Pero la rodilla es la articulación protagonista en el mundo del ciclismo, y no es complicado encontrar a ciclistas o cicloturistas que hayan padecido males. Muchos profesionales abandonan las grandes vueltas por esto, por  “dolor en la rodilla”. ¿Por qué se da?

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    Generalmente, los inconvenientes ocasionados por problemas de rodilla, vienen de elementos externos ajenos a la propia articulación. Es decir, el problema no es salir a entrenarse sobre la bici sin más, sino que se produce en las siguientes circunstancias:

    Entrenar con temperaturas por debajo de lo saludable.

    La zona articular de la componen elementos que están muy expuestos a las variaciones extremas de temperaturas gélidas, al contar con muy pocos milímetros de espesor entre la piel y los integrantes articulares. No es igual que la cadera, mucho más protegida por capas musculares. También influyen en la rodilla, aunque menos, el grado de humedad, la incidencia del viento y la propia velocidad del desplazamiento del deportista.

    Acumulación de entrenamientos intensos o competiciones.

    El nivel de estrés articular al que sometemos nuestras rodillas a veces nos impide respetar los tiempos de recuperación. Cargadas de tensión y sin relax a la vista, la rodilla quedará más expuesta.

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    – La reiteración.

    Millones de pedaladas durante una temporada realizadas mediante el mismo gesto (el estilo es el estilo) pueden propiciar una tendinitis, la lesión más común de rodilla. ¡Hay que pedalear con estilo, mediante un giro helicoidal! Nuestra rodilla lo agradecerá, y estéticamente quedará más bonito.

    Abuso de fuertes desarrollos.

    Los deportistas más propensos a tener lesiones articulares de rodilla son aquellos que gustan de emplear desarrollos muy exigentes. Contrarrelojistas, bestias subiendo que rechazan la cadencia por su enorme fuerza…

    – Cambios en el calzado deportivo.

    Basta un simple cambio de zapatillas inadecuado para provocar en pocos días un proceso de patología tendinosa. Es muy común, relacionar un problema articular de rodilla con un reciente cambio del calzado del deportista.

    Utilizar diferentes tipos de bicicleta.

    Al igual que con el cambio de calzado, hay ciclistas que lo que cambian es de montura y alternan la práctica del ciclismo en carretera con la mountain bike y el triatlón. Y la rodilla eso no lo agradece…

    Las lesiones de rodilla pueden ser varias y muy dispares en cuanto a patología, recuperación y tratamiento. Por ello, vamos a tratar de centrarnos en la más común en el ciclista que viene a ser en una gran mayoría de los casos la Tendinitis Rotuliana.